
Desde que me cambié de trabajo, vivo en la pura endogamia de una empresa de dos (2) jefes. Creo que estamos entre la clasificación de "autónomo-con-apéndices" (ahí va esa NO-funcionaria al Ministerio) y la "macroempresa", y para q no se me olvide quien es mi Jefe, me han mandado a un curso, en el q aprender no he aprendido mucho, pero me han quedado claras dos cosas
1.- No soy funcionaria
2.- No me van a hacer fija (por mi bien) (por lo visto hay empresas desaprensivas q te hacen fija pero después, a la primera de cambio, te despiden con una indemnizacion…la mía no, la mía no te hace fija y así no te despiden (claro q tampoco te dan la indemnización))
El caso es que ayer, me dirigía yo a mi casa después de estas jornadas de motivación laboral, en la estación de Avenida América, estaba yo dispuesta a trepar hasta el vagón cuando apareció de la nada, un señor de estatura aproximada de 57 ctms.
Dejo que pase delante de mi, no por nada, sino porque estaba primero.
Me mira y me da las gracias.
De nada.
Entra.Se sienta.Le cuelgan los pies.
Le miro.
Me mira.
Me habla; "Hola", dice.
"Hola", digo.
A bocajarro, sin piedad, me coloca la siguiente frase: "Estás buscando un cambio en tu vida. Necesitas un cambio, lo noto en tu aura".
Me observa con intensidad, así como si estuviese leyendo en mi colon a través de mis ojos."Como toda la humanidad", digo intentando esconder mi aura en el bolso.
"Jolín, que no me va a dejar leer", pienso.
"Eres muy observadora. Te fijas en cosas que la gente no se fija. Lo he detectado en seguida", apunta.
"..." digo. "Lo dice porque me he fijado en que le cuelgan los pies, fijo, soy lo peor como ser humano", pienso.
"¿Puedo hablar contigo?", me interroga.
El vagón está pendiente de esta conversación. El hecho de que el señor esté sentado y de que yo esté sorda como un huevo, no ayuda nada, ya que yo me agacho todo el rato y él me grita.
Todo el mundo está descojonado, impaciente y, a la par, expectante. Me siento observada y estoy roja como un langostino.
En este punto, soy consciente: si digo que NO a su invitación, la totalidad del vagón va a pensar que lo hago porque el señor es tan alto como mi lavadora.
"Claro, ya estamos hablando" respondo.
"¿Quieres tomar un café?", se aventura.
"No, gracias".
"... ah..."
Y yo me pregunto: ¿Por qué?¿Por qué me puede ver el aura y no detecta las pocas ganas que tengo de charlar? ¿Es el metro un buen lugar para ligar? ¿Es cierto que en Madrid somos bordes y es muy difícil relacionarse? ¿Hasta dónde puedes llegar en una conversación para ser educada y agradable y no dar pie a un cortejo indeseado? ¿Ein?¿Ein?
El caso es q para no sentirme culpable lo he decidido poner como mi “TRABAJADOR DEL MES” y sustituto de finde (tranquilos, ya le he dicho q nunca jamás de los jamases de los never de never le van a hacer indefinido (por su bien))